lunes, 24 de agosto de 2009

III

Y así caminaba, por aquellos tupidos laberintos,

mirando el esplendor de la luna

exaltando aquel profuso sentimiento.
Cual un hámster buscando la salida,
sobrepasando la propia agonía.
Buscaba en los mas recónditos rincones
de su propia sugestión,
no encontraba otra idea
que la liberación.

Transcurrían los días en aquella cripta laberinto
no hallaba una salida

no encontraba un porque
de su finita realidad.

solo pudo advertir una imagen
turbia, entre espesas neblinas,
no eran mas que fantasmas

burlándose de sus penurias,
clavándole espigas.

Eran sus caminos de escape
sus alternativas internas
sus fallidos y aleatorios
canales de salida.

Y seguía siendo atacado,
mas cuanto mas se protegía
mas duro lo golpeaban
pero jamás caía.
El sentimiento en pie lo mantenía
desde lo profundo de su ser.
era una llama que lo encendía
lo renovaba cada día

lo enardecía, llama viva!
pero sentido no tenia.

Agobiado en tantas penurias
sulfatado hasta la médula,
aniquilada su existencia
agraviado su honor y decencia,
ya nada poseía.
No lo afanaba ninguna pertenencia
la libertad el requería,
el desmantelamiento anhelaba.

Y recorría el laberinto
sentado en aquella pilastra,
observaba hacia arriba
ahí el se mantenía.
Pasaba una noche y un día
hasta en sus sueños ya nada había.
Recorría y observaba
pero no se detenía,
percibía las desviaciones,
por adictivos ungüentos,
en aquellos que lo rodeaban
degradaban su intelecto.

renunciando a sus valores
la vida se los comía.
Nada eran sin aquellos

irreales condimentos.

Y en el letargo de esa vida
los días pasaban con prisa,
nada hallaba que realmente
lo impulsara a seguir adelante.
una mirada a las perdidas!
tan solo una ilusión percibía…





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